Tarot
Entré en contacto con las cartas del tarot a través del libro La vía del tarot, de Alejandro Jodorowsky. Creo que esa obra sigue siendo la puerta de entrada a este mundo para muchas personas que comparten este interés.
Personalmente no creo en ningún tipo de adivinación, pero siempre me han llamado la atención los enigmas y los mensajes simbólicos que admiten distintas interpretaciones.
Lo primero que se aprende al iniciar un curso o leer un libro sobre tarot es a observar. Es, en cierto modo, un ejercicio para aprender a ver. Después se estudia un sistema de símbolos: el significado de los elementos, los colores, la orientación de la mirada, la posición de los pies y muchos otros detalles que, en conjunto, forman un mensaje coherente.
Para comprender ese lenguaje es necesario memorizar los 22 arcanos mayores: sus personajes, objetos, colores, posiciones y significados. En ese sentido, el estudio del tarot también puede convertirse en un ejercicio para fortalecer la memoria.
Tengo una pequeña colección de mazos que iré compartiendo en esta sección. La mayoría corresponden al tarot de Marsella, que es mi favorito, aunque también he adquirido otros de los más conocidos y populares.
Además, incluiré algunos mazos que solo he podido conseguir en formato digital y que aún espero incorporar a mi colección física, debido a su interés artístico y estético.